La Diosa
La Diosa
En este cierre de ciclo, La Gran Diosa, nos recuerda algo esencial: todo nuevo inicio está sostenido.
La Gran Diosa fue honrada en culturas antiguas del Mediterráneo y Medio Oriente, hace más de 5000 años, cuando muchas comunidades eran matrilineales o matrifocales. En esos tiempos, lo sagrado no estaba lejos: se manifestaba en la vida.
La Diosa acompaña como una presencia viva que aparece en señales simples y poderosas: felinos, aves, abejas, mariposas, flores… y también en toros y vacas, guardianes de la tierra y la abundancia.
Por eso, en este nuevo inicio, tal vez una mariposa, el vuelo de un pájaro, un zumbido, o una flor que se abre donde no esperabas, te lo recuerden.
Y tal vez se muestre todavía más claro: en personas. Alguien que te ayuda, un mensaje a tiempo, una charla que te ordena por dentro… o te deja recalculando.
Y sí: desencantar al mundo fue una decisión política.
No tenemos que empezar solos. Ni los procesos personales, ni este nuevo año.
Permitir acompañamiento también es un acto de amor propio.
Que este año nos encuentre iniciando lo que venga: con coraje, con ternura y con intuición.
Brindo con ustedes por recuperar rituales colectivos que reencanten el mundo y nos reconecten con la espiritualidad.
