27 noches: cuidar, controlar y la autonomía en la vejez (un abordaje desde el Tarot)
27 noches: cuidar, controlar y la autonomía en la vejez
(un abordaje desde el Tarot)
🎬Esta semana vi 27 noches y me quedé pensando en algo que no es solo un tema de película: es un dilema social, familiar e institucional que aparece cada vez más.
La trama se sostiene sobre una pregunta incómoda: ¿cuándo el cuidado deja de ser cuidado y se convierte en control? ¿Dónde está la línea entre dar apoyo y acompañar a una persona mayor en sus decisiones o quitarle su autonomía con la excusa de protegerla?
👵🏼En 27 noches, esa frontera se juega en dos planos. El primero es íntimo y familiar: las hijas que deciden por Martha. El segundo es más grande, casi impersonal: la clínica, el “sistema”, la institucionalización de lo que se considera normal o patológico. En el centro está Martha: una mujer de 83 años, rica, amante del arte, excéntrica, vital. Su diferencia —eso que podría ser singularidad, estilo, deseo— se vuelve sospecha. Y la sospecha, en ciertos contextos, habilita el encierro.
El Tarot, cuando se lee como lenguaje simbólico, no “explica” los hechos: los ilumina. En esta historia aparecen con claridad cuatro arquetipos: La Justicia, El Papa, El Loco y La Torre. No como etiquetas, sino como tensiones vivas dentro del conflicto.
⚖️La Justicia: la verdad, el criterio, y la trampa del “orden”
La energía más evidente es La Justicia. No solo porque hay un perito judicial que entra como figura supuestamente neutra a evaluar, sino porque el corazón de la película es un ejercicio de discernimiento: separar percepción de realidad, escuchar, pesar evidencias, decidir con criterio.
Pero La Justicia no es solo “lo legal”. La Justicia también confronta el borde entre lo legítimo y lo conveniente, entre un cuidado real y un cuidado performático que en el fondo es administración de poder. Por eso esta carta es tan central: porque obliga a preguntar lo que a veces evitamos.
● ¿La internación es para proteger… o para controlar a Martha y el uso de su dinero y sus bienes?
● ¿La demencia en este caso es una narrativa funcional?
La película, en ese sentido, deja una pregunta que atraviesa más allá del caso: ¿Qué intereses atraviesan a los herederos para definir el tipo de cuidado y control?
La Justicia en Martha: sujeto de derecho, no objeto de tutela
En Martha, La Justicia se vuelve cuerpo. Porque ella encarna algo básico y a la vez frágil: el derecho a seguir siendo sujeto.
Martha no es solo “una anciana”. Es una persona con historia, con deseo, con un vínculo particular con el arte y con el mundo. Y, sobre todo, con un patrimonio que despierta fuerzas alrededor. Ahí el conflicto se vuelve crudo: cuando la autonomía se toca con el dinero, de pronto aparece una infantilización disfrazada de preocupación.
🤐La lucha de Martha por su libertad es, en el fondo, una lucha por no ser reducida a objeto de tutela. Como si dijera, sin necesidad de decirlo: “no me cuiden quitándome la voz”. Esa frase condensa algo esencial: el cuidado que borra la voluntad deja de ser cuidado.
👲🏼El Papa: institución, norma y el cuidado que se vuelve obediencia
En el plano institucional aparece con fuerza El Papa: la carta de la norma, la autoridad, el discurso “que sabe”. El Papa puede representar sostén, guía, estructura. Pero en sombra también representa lo más duro de lo institucional: la normalización, el encuadre rígido, el poder que se legitima a sí mismo.
Cuando El Papa domina el relato, la diferencia se patologiza. Lo excéntrico se vuelve síntoma. El deseo se vuelve desvío. Lo que no encaja se interpreta como amenaza. Y entonces el cuidado corre el riesgo de mutar en obediencia:
● decisiones tomadas “por tu bien” sin tu consentimiento,
● cuerpos y mentes administrados por un sistema,
● subjetividades ajustadas a un estándar.
💵Esto es clave: 27 noches no plantea sólo un conflicto familiar; muestra cómo una institución puede volverse escenario perfecto para el abuso cuando se combina con dinero, prejuicio y un diagnóstico conveniente.
🤪El Loco: la libertad de Martha y el prejuicio social
Martha vibra con El Loco: libertad, rareza, espontaneidad, vivir fuera del guion. El Loco es esa energía que no se disculpa por existir como es. También es la carta que más rápido se malinterpreta: para algunos, El Loco es “peligro”, “irracionalidad”, “falta de control”.
Y ahí aparece uno de los núcleos más incómodos de la historia: la sociedad tolera la autonomía mientras sea predecible. Pero cuando una mujer mayor se sale de lo esperado —cuando decide, cuándo desea, cuando administra su tiempo, su dinero y su estilo de vida sin pedir permiso— esa libertad se vuelve escandalosa.
La película deja flotando una pregunta que debería ser obvia, pero no lo es:
❓¿Qué límite real hay para que una persona autónoma decida qué hacer con su dinero, su tiempo, sus cosas y su deseo?
Muchas veces el límite no es clínico: es cultural.
🗼La Torre: el derrumbe de una idea vieja sobre la vejez
Y acá entra La Torre. No sólo como crisis o shock, sino como símbolo de un cambio inevitable: el derrumbe de un modelo viejo.
Vivimos una época donde la longevidad se está reescribiendo. Hay nuevas formas de envejecer, nuevas economías, nuevas identidades, nuevas maneras de habitar el deseo y la libertad en edades que antes eran leídas como “retiro” o “declive”. Eso sacude. Incomoda. Rompe expectativas familiares y sociales.
La Torre aparece cuando ya no se puede sostener una estructura falsa. Y una de esas estructuras es la idea de que la vejez equivale automáticamente a incapacidad. Otra es que cuidar es decidir por el otro. Otra, más silenciosa, es que la familia siempre actúa por amor. A veces, como muestra la película, el amor se mezcla con miedo, codicia, control, resentimiento. Y entonces la Torre hace lo suyo: revela lo que estaba oculto, aunque duela.
La pregunta que queda: cuidar sin borrar
Lo más valioso de 27 noches es que no da respuestas fáciles. Obliga a sostener la incomodidad: esa zona gris donde la protección puede ser necesaria, pero también puede ser excusa. Y nos deja frente a un desafío ético contemporáneo:
¿Cómo se cuida sin borrar?
¿Cómo se acompaña sin arrebatar autonomía?
¿Cómo se protege sin convertir la vida del otro en un expediente?
Si el Tarot tuviera que resumir la tensión, diría algo así: La Justicia pide criterio y verdad; El Papa muestra el poder de la norma; El Loco defiende la libertad de ser diferente; y La Torre derrumba la idea vieja de que envejecer es dejar de decidir.
❔Y tal vez esa sea la pregunta más urgente: no cómo controlamos la vejez, sino cómo aprendemos a respetarla.
