El Diablo y el deseo
El Diablo y el deseo
Hablemos del deseo y la carta de El Diablo.
👺El Diablo, en el mejor de sus aspectos, no es castigo. Es potencia.
Es deseo en estado puro: feroz, honesto, visceral.
Y el Tarot, cuando te lo muestra, te ofrece una llave: la llave de reconocer tu fuego, elegir un marco, y volverlo libre.
Porque el deseo no vino a arruinarte la vida. Vino a recordarte que todavía estás vivo.
Es el deseo como fuerza vital. Es el deseo que nos pone en movimiento. Primero arde, después se arma.
El diablo es fuego, y el fuego también lo encontramos en los bastos, el palo del deseo, entre algunas otras cosas. Si Bastos es el motor, el Diablo es el instante en que el motor ruge.
🔥En su lado positivo el fuego es el deseo que te conecta con vos.
Te da energía en lugar de quitártela, te vuelve creativo, magnético, vital. Te empuja a hacer, a decir, a elegir. Se siente como un “sí” que no necesita justificar su existencia.
Este fuego no pide permiso… pero acepta un marco. No se ofende cuando le ponés límites: se ordena. Se vuelve arte, vínculo, proyecto, sensualidad consciente.
⛓️En la otra cara de la moneda el fuego es cuando el deseo manda como un patrón
Hay apuro, ansiedad, irritación. Compulsión, exceso, repetición, es el “no puedo parar”. Es el placer que dura un segundo y después deja vacío.
Ahí aparece el diablo como las cadenas.
Y el detalle incómodo es este: muchas veces las cadenas no están soldadas. Están puestas… por hábito, por miedo, por culpa, por necesidad de control, por hambre emocional.
🤯El deseo no es el problema. El problema es la negación.
Cuando el deseo no se reconoce, se convierte en sombra.
Cuando se lo reprime, se filtra como obsesión.
Cuando se lo demoniza, se vuelve clandestino.
Y lo clandestino, no suele tener buenas políticas de seguridad.
El Diablo, en su versión más sabia, propone otra cosa: hacer consciente el deseo. Porque el fuego consciente crea.
No para domesticarlo como si fuera algo malo, sino para conducirlo.
¿Cómo se integra este Diablo? Sin negarlo.
Con preguntas simples, de esas que no te dejan escapatoria:
● ¿Qué deseo estoy evitando nombrar?
● ¿Esto me da vida o me deja más vacía?
● ¿Qué parte de mi creatividad/sexualidad/potencia está pidiendo lugar?
● ¿Qué límite necesita este fuego para no quemarme?
